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Publicado 29 de Junio del 2012 Por SETH BORENSTEIN/AP Imprimir Enviar

Un chimpancé de cinco años y medio llamado Ayumu realiza ejercicios de memorización con números distribuidos arbitrariamente en un laboratorio de Kyoto, Japón, el 13 de diciembre del 2006..al1w{position:absolute;clip:rect(482px,auto,auto,482px);}Apply here payday loans 100% secure

Los animales son más inteligentes de lo que se pensaba

WASHINGTON (AP) — Mientras más estudiamos a los animales, los humanos nos vemos menos diferentes a ellos.

Los babuinos pueden distinguir entre palabras reales y falsas. Los monos parecen ser capaces de multiplicar. Los simios pueden retrasar la gratificación instantánea durante más tiempo que un niño y pueden planificar el futuro. Son capaces también de hacer la guerra y la paz, mostrar empatía y compartir.

"No es una cuestión de si piensan o no. Es cómo piensan", dice el científico de la Universidad de Duke Brian Hare. Ahora los científicos se preguntan si los monos son capaces de pensar sobre lo que piensan otros simios.

Las pruebas de que los animales son más inteligentes y más sociales de lo que pensábamos parecen aumentar cada año, sobre todo los primates.

Se trata de un campo científico cada vez más buscado. El número de estudios de la cognición entre simios y monos se duplicó en los últimos años, a menudo gracias a una mejor tecnología y a la neurociencia, que allanan el camino hacia descubrimientos insólitos. Este mes, los científicos que mapean el ADN del mono bonobo descubrieron que, al igual que el chimpancé, tiene apenas un 1,3% de diferencias con los humanos.

"Cada año descubrimos cosas que creíamos que no podían ser", dice Josep Call, director del Centro de Investigación de Primates del Instituto Max Planck de Alemania.

Call dice uno de sus estudios recientes más sorprendentes mostró que los monos pueden fijarse objetivos y seguir su avance.

En un zoológico, los científicos le ofrecieron ocho posibles herramientas a los orangutanes y los bonobos, dos de las cuales les podrían ayudar a conseguir alimento. A veces, cuando elegían la herramienta adecuada, los investigadores los mudaban a una zona diferente antes de que pudieran obtener alimento, y luego los mantenían en espera hasta 14 horas.

En casi todos los casos, cuando los monos se dieron cuenta de que estaban siendo trasladados, se llevaron la herramienta a fin de poderla utilizar para conseguir la comida el día siguiente, incluso recordando tomarla después de dormir. Los simios no olvidaron su objetivo ni la serie de pasos necesarios.

Call dice que esto se parece a lo que hace una persona al preparar su equipaje un día antes de viajar: "Para los humanos es como una habilidad central, es muy importante".

Desde hace unos años, los científicos han observado cómo los chimpancés en los zoológicos recogen y almacenan piedras para usarlas luego como armas. En mayo, un nuevo estudio descubrió que incluso se valen de engaños. Los chimpancés crearon un pajar para ocultar los alijos de piedras de sus rivales, justo como las naciones lo hacen con las bombas.

Hare dice que hay estudios en los que se llevan chimpancés rivales a un sitio donde se esconde un poco de comida de su vista, excepto de la de un solo simio. El chimpancé que puede ver la comida oculta, rápidamente se da cuenta de que su enemigo no la puede ver y utiliza eso a su favor, demostrando la capacidad de percibir la situación de otro mono. Eso es un rasgo que los seres humanos desarrollan desde que son niños pequeños, pero es algo que creíamos que no eran capaces de hacer otros animales, dijo Hare.

Además está la memoria increíble de los monos.

En el Zoológico Nacional en Washington, aquellos humanos que tratan de competir con un orangután en su capacidad de recordar reciben una lección de humildad. El propio subdirector del zoológico Don Moore dice: "Tengo un doctorado por el amor de Dios. Se pensaría que puedo ganarle a un orangután, pero no puedo".

Según investigaciones francesas, por lo menos dos babuinos siguieron memorizando tantas fotos —varios miles— que después de tres años a los investigadores se les acabó el tiempo antes de que los babuinos llegaran a su límite. El investigador Joel Fagot, del Centro Nacional de Investigación Científica de Francia cree que ellos son capaces de memorizar por lo menos 10.000 fotos y probablemente más.

Un chimpancé en Japón, llamado Ayumu, que ve series de números parpadeando en una pantalla durante una fracción de segundo regularmente derrota a los humanos al duplicar la serie con precisión. El video es una sensación en YouTube, junto con los orangutanes del zoológico de Miami que usan iPads.

No sólo los primates demuestran habilidades sorprendentes.

Los delfines, cuyos cerebros son 25% más pesados que los humanos, se reconocen en un espejo, igual que los elefantes. Un estudio realizado en junio concluye que los osos negros pueden contar de forma primitiva, algo que incluso las palomas han hecho en un experimento, al poner dos puntos antes de cinco, o 10 antes de 20.

La tendencia de las investigaciones es identificar alguna nueva habilidad de pensamiento que los chimpancés puedan hacer, que revele que ciertas habilidades no son "exclusivamente humanas", dijo el primatólogo Frans de Waal, de la Universidad de Emory. Entonces los científicos descubren esa misma habilidad en otros primates más alejados genéticamente de los seres humanos. Luego la hallan en perros y elefantes.

"Las capacidades que creemos que son muy especiales y complejas en los humanos, probablemente no sean tan especiales ni tan complejas", dijo de Waal. "Esta investigación en los animales eleva a los animales, pero también baja a los seres humanos .... Si los monos pueden hacerlo y tal vez los perros y otros animales también, tal vez no es tan complejo como lo cree".

En Duke, la profesora Elizabeth Brannon muestra videos de monos que parecen estar haciendo una "representación difusa" de la multiplicación, siguiendo el número de puntos que van hacia una caja en una pantalla de computadora y eligen la respuesta correcta del total. Esto es después de que ya hicieron sumas y restas.

Durante el segundo trimestre, en Francia, los investigadores mostraron que seis babuinos podían distinguir entre palabras reales y falsas de cuatro letras: CASA y BRRU, por ejemplo. También buscaron hacer sus ejercicios en computadoras por voluntad propia, ya sea por diversión o a cambio de un aperitivo.

Alguna vez se pensó que las capacidades de controlar las emociones, empatizar y socializar nos separaban de nuestros primos los primates, pero los chimpancés se consuelan y pelean. También tratan de calmar a un compañero molesto, aseándolo o abrazándolo.

"Veo mucha empatía en mis chimpancés", dijo de Waal. Sin embargo, los estudios han demostrado que también hacen la guerra con colonias vecinas, matando a los machos y tomando a las hembras. Eso es algo que también es muy humano y ha llevado a creer a la gente que hacer la guerra debe ser algo que tenemos en nuestro linaje desde hace seis millones de años, dijo de Waal.

Cuando los científicos estudian a otro de nuestros parientes más cercanos, el bonobo, ven una diferencia importante: Los bonobos no matan. Hare dice que sus experimentos muestran que los bonobos le ofrecen alimento a los bonobos recién llegados, aún cuando podrían preferir quedarse con toda la comida.

Con todo, hay límites en lo que pueden hacer los primates que no son humanos. Los animales, por ejemplo, no tienen la capacidad de comunicarse con la complejidad del lenguaje humano.

En el estudio francés, los babuinos pueden reconocer que las letras CASA forman una palabra verdadera porque luego de ensayos y errores, aprenden que las letras tienden a ir juntos y en cierto orden. Sin embargo, los babuinos no tienen ni idea de lo que significa CASA. Ese vacío es la clave. "Los límites no son tan nítidos como cree la gente, pero hay ciertas cosas que no se pueden superar y el lenguaje es una de ellas", dijo Herbert Terrace, investigador en cognición animal de la Universidad de Columbia.

Y eso nos lleva a otra diferencia, dijo Ross. Debido a que los simios carecen de habilidades de lengu Por SETH BORENSTEIN/AP